ORACIÓN COFRADE

Queridos hermanos cofrades: quisiera terminar esta carta (Carta Pastoral del Sr. Arzobispo de Toledo) invitándoos a rezar conmigo esta preciosa oración tomada de un librito dedicado precisamente a la piedad popular39. Es muy bella y recoge muy bien el sentido de todo lo que os he querido transmitir con mis palabras. También os incluyo una meditación del Via Crucis y otra del Via Lucis que os pueden ayudar. Rezad conmigo:

Espíritu Santo, danos el regalo de la paciencia cofrade,

en nuestro interior y en la familia y el matrimonio,

en el trabajo diario y en nuestra cofradía,

para que las prisas y las angustias no sean nunca

la razón última de nuestras decisiones y aspiraciones.

Que tu paciencia con nosotros se refleje

en nuestra paciencia con los demás.

 

Espíritu Santo, empápanos con tu bondad cofrade:

que nuestros deseos y acciones no sean nunca

fruto de la soberbia y el rencor, ni siquiera en pequeño grado,

pues tu bondad nos ha sido regalada

para que la ejercitemos en la vida diaria,

en la vida parroquial, en la vida cofrade...

Líbranos de toda clase de maldad.

 

Espíritu Santo, llénanos de esperanza cofrade,

firme y sincera, para que nuestra familia natural,

ayudada por la familia sobrenatural de la Iglesia

y por la cofradía en la que experimentamos tu presencia,

se vea sostenida por la amistad contigo y con los demás.

Haz de nuestra hermandad,

un signo de esperanza en nuestras vidas.

 

Espíritu Santo, ayúdanos a tener buena fe y buen sentido cofrade,

para saber dar a cada cosa la importancia que tiene

y no perdernos en lo secundario,

de manera que el amor y la entrega en la familia y el matrimonio

estén siempre en primer lugar

y nuestro ser cofrades no se anteponga nunca

a nuestro ser esposos, esposas, padres o madres.

Espíritu Santo, imploramos de ti la verdadera tolerancia

de hermanos y cofrades, para no imponer nuestros criterios

para no buscar aplausos narcisistas ni protagonismos estériles,

para servir antes que ser servidos

y acoger con gozo las iniciativas y logros de los demás,

en constante diálogo entre todos los hermanos.

 

Espíritu Santo, concédenos el don de la santa prudencia cofrade,

para retener siempre nuestra lengua ante la crítica amarga,

la ironía hiriente y la maledicencia calumniosa,

de manera que nuestra hermandad

florezca en amistad, ayuda mutua y respeto educado y cortés,

según la belleza clásica de la llaneza y el buen trato.

 

Espíritu Santo, regálanos la humildad cofrade,

como cimiento, base y fundamento de nuestra hermandad,

para que libres del pecado y llenos de tu gracia,

construyamos la verdadera fraternidad que tú deseas

para todos los ámbitos de nuestra vida,

y para que nuestra cofradía sea un signo creíble

de tu preferencia por los humildes y los pobres.

 

Espíritu Santo, enriquécenos con el don del buen humor cofrade,

para que la amabilidad sea de veras la mitad de nuestro estatuto

y podamos vivir el gozo inmenso de ser hermanos,

primando lo absoluto, que es bien poco,

y relativizando lo secundario,

para superar los conflictos que nos paralizan

y las divisiones que se solucionan sonriendo.